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16/01/2015

Europa - Riflettendo sul motto del Capitolo Generale: prospettiva psicologica

Verso il capitolo generale 2015:
contributi della commissione teologica dehoniana europea

 

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Commissione-Javier

 

Perdón y misericordia.
Una aproximación psicológica

Hno. Javier López, scj

 

El conflicto en las relaciones dentro de las comunidades religiosas es inevitable. En un momento u otro, los religiosos de una comunidad sin darse cuenta pueden hacer un comentario hiriente, olvidarse de recoger las revistas (o cualquier otra cosa), dejar el depósito de gasolina vacío… o lo que sea. La mayoría de los religiosos resuelven este tipo de conflictos de forma permanente, pero dejando un pequeño residuo emocional de impacto negativo en sus vidas. Sin embargo, ejemplos más devastadores de conflictos en las relacionales comunitarias incluyen descalificaciones mutuas, desconfianza, grandes mentiras, decisiones unilaterales drásticas, búsqueda de venganza, huidas y otras humillaciones y descalificaciones similares. Estos conflictos suelen dejar cicatrices emocionales duraderas en el funcionamiento de la comunidad, sobre todo en lo que respecta a la cercanía mutua, particularmente si los religiosos son incapaces de tener misericordia y darse el perdón unos a otros y resolver eficazmente sus conflictos.

La Psicología no ha puesto apenas atención en el tema de la misericordia, sin embargo, la literatura psicológica ha reflejado recientemente un creciente interés entre los clínicos por el uso del perdón como una intervención para ayudar a los grupos y los individuos a buscar un nuevo comienzo en las relaciones dañadas previamente, a resolver problemas de muchos años de relación, y dejar ir la ira y la amargura. De hecho, el perdón puede ser considerado como una forma especializada demisericordia”, que en su concepto más general refleja bondad, compasión o indulgencia hacia un transgresor.

Desde una perspectiva psicológica algunos autores postulan que el concepto de perdón se ha utilizado desde la antigüedad en la comunidad religiosa como un factor vital en la curación y la restauración de las relaciones entre las personas. Según Peterson y Seligman,perdón” representa un conjunto de cambios pro-sociales que se producen dentro de un individuo que ha sido ofendido o dañado por sus compañeros de relación[1]. Cuando las personas perdonan, sus motivaciones básicas o tendencias de acción con respecto al transgresor serán más positivas (por ejemplo, benevolentes, amables, generosos) y menos negativas (por ejemplo, vengativo, por evitación).

Dado que los intentos de perdonar puede que no siempre nazcan de intereses puramente altruistas y porque las definiciones de perdón varían, es importante presentar nuestra visión del perdón y distinguirlo de lo que no lo es. Es importante una visión del perdón que la distinga de pseudo-perdones. Por ejemplo, es importante no confundir perdonar con sufrir, negar, ignorar, minimizar, tolerar, condonar, excusar, olvidar la ofensa, o suprimir emociones al respecto[2].

Los estudios actuales afirman que el concepto de perdón es distinto del de reconciliación. El perdón se entiende como una respuesta incondicional a la injusticia de otro y es visto como un cambio interior que no requiere el que perdona para hacer las relaciones potencialmente perjudiciales con el ofensor[3]. El perdón implica dos palabras (“for” y “giveness” en inglés, "per" y "don" en español, "per" y "dono" en italiano, etc.); así que siempre que un religioso diceyo te perdono”, lo que realmente sucede es que el religioso le da a alguien gratuitamente su perdón. El perdón implica dar un regalo.

El religioso con una fuerte disposición a perdonar dirá frecuentemente cosas como las siguientes: "Cuando alguien hiere mis sentimientos, me las arreglo para superarlo con bastante rapidez"; "No guardo rencor por mucho tiempo"; "Cuando los miembros de la comunidad me hacen enfadar, por lo general soy capaz de superar mis malos sentimientos hacia ellos"; "Buscar venganza no ayuda a la gente a resolver sus problemas"; "Creo que es importante hacer lo que pueda para arreglar mis relaciones con los miembros de la comunidad que me han herido o traicionado en el pasado"; "Yo no soy del tipo de persona que dañan a alguien simplemente porque él o ella me hicieron daño"; "Yo no soy el tipo de persona que pasa horas pensando qué hago con miembros de la comunidad que me han hecho cosas malas", etc.

Sin embargo, el perdón requiere sucesivamente llevar adelante con éxito procesos intrapersonales complejos, algunos de los cuales parecen estar influenciados por factores de desarrollo. Este proceso no es automático y, a menudo, no se produce en una forma lineal o puntual. Si las personas han tenido muchos años de dolor relacional, es plausible considerar que una expresión del tipo "te perdono" o "lo siento" puede no reparar el daño. A diferencia de los otros actos comunicativos de amor y gratitud, que son reconocidos como conductas o expresiones, el concepto de perdón no sólo implica el sentido de la necesidad de resolución y la formulación de estrategias de resolución, sino que también requiere que la parte herida vea el comportamiento ofensivo en contexto. Sin embargo, al final del proceso de perdón, cuando las personas son más indulgentes, los religiosos ofendidos son capaces de alejarse de culpar a sus compañeros, se sienten más en paz con su comprensión de la traición, y son capaces de ir más allá de la traición. El perdón de los errores puede restaurar la intimidad después de una transgresión que ha dañado los lazos emocionales.

La necesidad de perdonar también abarca un proceso de descubrimiento. El perdón también parece ser un proceso intrapersonal e interpersonal complejo y crítico en la curación de mente, cuerpo y espíritu. Como todo proceso, hay una variedad de etapas que se deben trabajar para sanar y lograr la integridad. Para las personas que se han enfrentado, el perdón es uno de los procesos más críticos para facilitar la restauración del bienestar relacional y emocional. Sin embargo, como se sugiere, el perdón no es un simple tema de 'fuerza de voluntad' o simplemente de 'dejar ir', sino más bien un proceso complejo que cuando se experimenta plenamente puede marcar el comienzo de un proceso de sanación profunda dentro y entre las personas. La fragilidad humana y la imperfección son inevitables. Los seres humanos cometen errores. La cuestión verdaderamente importante no es si se cometieron errores, sino cómo las comunidades hacen frente a ellos cuando se producen. El tema de la inteligencia emocional y la capacidad de traer una comprensión empática son críticos en este sentido[4].

Se han desarrollado varios modelos teóricos para promover el perdón en el ámbito psicológico. Grupos de investigación encabezados por Enright y Worthington han sido los pioneros en la investigación de la eficacia de estas intervenciones. El modelo de tratamiento de Enright contiene 20 pasos, que se resumen en cuatro fases: Ocultación (de los sentimientos negativos sobre la ofensa), Decisión (por perseguir el perdón para una instancia específica), Trabajo (para comprender a la persona ofensora), y Descubrimiento (de resultados positivos no previstos y empatía por la persona infractora)[5].

El otro grupo de investigación primaria se ha llevado a cabo alrededor del Modelo REACH de perdón de Worthington. Cada letra del acrónimo REACH representa un componente importante del proceso de perdón. En el primer paso de este modelo, las personas recuerdan (R) el dolor que experimentaron y las emociones asociadas con ella. A continuación, las personas trabajan para empatizar (E) con su agresor, tomando la perspectiva del otro, y consideran los factores que pueden haber contribuido a las acciones de su ofensor.Esto se hace sin condonar las acciones del otro o invalidar los, a menudo, fuertes sentimientos de la persona ofendida tiene como respuesta. En tercer lugar, las personas exploran la idea de que el perdón puede ser visto como un don altruista (A) al ofensor. Las personas aprenden que el perdón puede ser libre o legítimamente retenido y recordar tiempos cuando otros les perdonaron a ellos. En cuarto lugar, las personas hacen un compromiso (C) de perdonar. Esto incluye comprometerse con el perdón que ya se ha logrado, así como comprometerse a trabajar por más perdón, sabiendo que es un proceso que a menudo toma su tiempo para madurar. Por último, las personas tratan de mantener (H-old) su perdón a través de momentos de incertidumbre o retorna a la ira y a la amargura (por ejemplo, si se lastima de nuevo de un modo similar)[6].

Gran parte de la labor teológica se centra en cuestiones prescriptivas como la idoneidad moral del perdón, mientras que la investigación psicológica es descriptiva en su enfoque. Muchos de los estudios y artículos hasta la fecha han hecho hincapié en los beneficios potenciales del perdón. Por ejemplo, un amplio número de estudios enfatizan los potenciales beneficios de perdón para la salud mental y la salud física[7].



[1] Peterson, C. & Seligman, M. (2004). Character strengths and virtues: A handbook and classification. NY: American Psychological Association & Oxford University Press.

[2] McCullough, M., Pargament, K., & Thoresen, C. (Eds.). (2000). Forgiveness: Theory, research, and practice. New York: Guilford Press.

[3] Enright, R. & Coyle, C. (1998). Researching the process model of forgiveness within psychological interventions. In E.L. Worthington (Ed.), Dimensions of forgiveness: Psychological research and theological perspectives (pp. 139- 161). Philadelphia: Templeton Foundation Press. Kim, J. J., & Enright, R. D. (2014). Differing views on forgiveness within Christianity: Do graduate-level theology students perceive divine and human forgiveness differently? Spirituality in Clinical Practice, 1, 191-202.

[4] McCullough, M., Pargament, K., & Thoresen, C. (Eds.). (2000). Forgiveness: Theory, research, and practice. New York: Guilford Press.

[5] Enright, R. D. & Fitzgibbons, R. P. (2000). Helping clients forgive: an empirical guide for resolving anger and restoring hope. Washington, D.C: American Psychological Association.

[6] Worthington, E. L. (2001). Five steps to forgiveness: The art and science of forgiving. New York, NY: Crown.

[7] Witvliet, C.V.O., & McCullough, M. E. (2007). Forgiveness and health: A review and theoretical exploration of emotion pathways. En S. G. Post (Ed), Altruism and health: Perspectives from empirical research, (pp. 259-276). New York: Oxford University Press.